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Los estudios han demostrado que la práctica de ejercicio físico y deporte son fundamentales en la infancia y la adolescencia por sus grandes beneficios para llevar una vida saludable tanto física como mentalmente. Previniendo enfermedades en el futuro como sobrepeso, obesidad, diabetes, depresión y otras.

“La Asociación Española de Pediatría (AEP) insiste en la importancia de favorecer la actividad física y lograr así el crecimiento adecuado y correcto de los más jóvenes.El ejercicio físico mejora las funciones cardiovasculares, la maduración del sistema músculo–esquelético y las habilidades psicomotoras, además de aumentar la autoestima y favorecer la integración”

Después de haber considerado los beneficios físicos del ejercicio, también existen unos beneficios mentales como mejorar el rendimiento en el aprendizaje, la retentiva y todas las funciones mentales en general. Es un gran medio para combatir el estrés y mejora la salud psicológica, si se practica un deporte con regularidad la incidencia de la depresión se reduce y aumenta la autoestima.

¿Pero a qué edad pueden empezar hacer actividad física o deporte?

Debemos enseñar a nuestros niños desde pequeños hacer ejercicio físico como algo rutinario en sus vidas, como el vestirse o comer. Los expertos en salud y deporte recomiendan practicarlo a partir de los 4 a 5 años de edad, pero como ocio y diversión, animarles a practicar diferentes deportes para que miren cuál de todos es el que se sienten más cómodos y en cual destacan más. Es importante comenzar desde estas edades porque así sea por diversión también les crea un hábito de constancia en sus vidas y disciplina, además de todos los beneficios ya mencionados. Para los menores de 3 años son actividades lúdicas como ir al parque, correr y se recomienda la natación para bebés al menos 2 veces por semana.  

Los padres debemos no sólo animar a que hagan ejercicio, sino también practicar nosotros algún deporte o ejercicio como rutina, así nuestros hijos lo verán de forma natural, ellos siempre imitan a sus padres, esto se conoce como efecto espejo. Contrario, si nos mantenemos tirados en el sofá viendo televisión o con el ordenador, ellos harán lo mismo y se volverán sedentarios. Siendo más peligroso en la adolescencia donde los niños en especial las niñas dejan de practicar los deportes de la infancia y se vuelven más sedentarios, teniendo mayor riesgo de sobrepeso, obesidad y diabetes.

Si a nuestro hijo no le gusta el deporte o como padres no tenemos recursos para pagar actividades extraescolares, los niños los podemos estimular saliendo  a caminar, dando un buen paseo por el parque, o una corta carrera alrededor de la manzana, patinar, salir en bicicleta o hacer senderismo de 30 minutos a una hora al día unas 3 veces por semana o el fin de semana y hacer lo posible para compartir estas actividades con ellos.

Terminamos este tema donde aprendimos la importancia de enseñar a nuestros hijos a través de nuestro ejemplo y apoyo a desarrollar alguna actividad física, acompañados de una alimentación sana para prevenir enfermedades en el futuro. Hasta la próxima queridos lectores y ya sabéis hagamos más deporte, el deporte es SALUD.

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